Metafísica





¿Qué es la Metafísica?
 (Según el Diccionario de la R.A.E.: Parte de la filosofía que trata del ser en cuanto tal, y de sus propiedades,
principios y causas primeras. / Modo de discurrir con demasiada sutileza en cualquier materia.)
La palabra "Metafísica" proviene del griego metá, que significa "más allá"; y physiká que es "física". Metafísica, pues, significa "más allá de lo físico"; aquello que no puede ser percibido por los sentidos comunes (vista, oído, tacto, etc.). Este término fue usado por Andrónico de Rodas al ordenar ciertas obras de su maestro Aristóteles, las cuales trataban sobre el estudio de fuerzas no mesurables físicamente como lo son: el Amor, la Paz, la Buena Voluntad, la Devoción, etc.
En 1946, Conny Méndez funda en Caracas, Venezuela, el Movimiento de Metafísica Cristiana, basado en un descubrimiento sensacional, como ella misma lo denominaba; un hallazgo que pronto la humanidad iba a conocer y utilizar para ser feliz y vivir en armonía con las Leyes de la Creación, tal y como es el propósito de Dios para el hombre.
Para comprender mejor de qué trata este descubrimiento miraremos hacia atrás, al propio origen de la raza humana. En la Biblia, libro sagrado por excelencia, se comenta que hubo un sabio, descendiente de Adam, de nombre Enoch, quien era también padre de Matusalén. Enoch vivió más de trescientos años y se decía de él que era un hombre tocado por la Gracia Divina, a tal grado que no habiendo medios de comunicación, ni periódicos, lo conocían en muchas partes del mundo. Por ejemplo, en Egipto lo llamaban el Dios Thoth; en Grecia: Hermes Trismegisto; en Fenicia: Cadmus, y era tan grande su fama que cada país se lo quería apropiar y hacerla ver como suyo. Pronto esto generó cierta fricción, pues no podían tolerar que este gran sabio fuera de origen judío. Esto no importó mucho al principio, pues su enseñanza se estudiaba con asiduidad en muchos sitios y universidades de la época. Por cierto, Moisés estudió su enseñanza en la famosa Universidad de Heliópolis.
Enoch no murió, sino que ascendió, tal y como lo hizo el Maestro Jesús. Su enseñanza perduraba luminosa y pronto los esenios la estudiaron y atesoraron. El propio Maestro Jesús la aprendió cuando estudió con los esenios.
Andando el tiempo la fricción fue aún mayor; se generaban intrigas, mentiras y deducciones ilógicas acerca del verdadero origen de Enoch, pero su origen judío era innegable. Esto produjo tanto odio que comenzó una persecución contra todo lo que Enoch dejó escrito. No soportaban que un ser tan grande perteneciera a una raza perseguida y a su parecer "inferior". Se sabe que Enoch escribió cuarenta y dos libros donde se trataba del origen del universo y del hombre, de geometría celeste, de astrología, de cosmografía, numerología, y de muchas cosas más. Todo esto teniendo en cuenta lo difícil que era entonces escribir un libro.
En el siglo IV después de Jesucristo se decidió quemar todos los libros de Enoch y las copias de los mismos. Aun así, con el tiempo apareció una copia intacta de uno de sus libros en Abisinia y otra en Etiopía. La copia de Abisinia pasó a Rusia y hoy no se sabe dónde está, pero la de Etiopía fue a tener a Inglaterra, exactamente a la Abadía de Westminster. Era un libro prohibido y se resguardaba contra todo curioso, pero un obispo anglicano del siglo XIX se interesó tanto en saber de qué trataba que decidió leerlo e inmediatamente traducirlo al inglés. Este obispo fue quien hizo el descubrimiento sensacional, el cual se denominó "el nuevo pensamiento" y que hoy en día es estudiado y practicado por todos los estudiantes de metafísica del mundo.
Inmediatamente hecho este descubrimiento (en realidad un "redescubrimiento" pues no era nada nuevo, más bien se destapó algo que estaba oculto), se crearon organizaciones como lo son: La Ciencia Cristiana, La Ciencia Divina, Unity, El Puente a la Libertad, la Actividad Yo Soy, etc. Todos estos movimientos y organizaciones estudian lo que se denomina en Metafísica: "El Principio de Mentalismo". Este Principio ha revolucionado al mundo de hoy a tal grado que ya son millones de personas que lo practican con maravillosos resultados. Es la llave de oro que usan para salir de todos los problemas; de las enfermedades, y de las adversidades.


Libros de Interés





Año 2017
Pensamiento Forma, Tema, Espíritu Envolvente y Padrinos


Los Siete Principios Universales
Extractos de los libros “El Kybalión” por Tres Iniciados y
“Metafísica 4 en 1: Vol. I” de Conny Méndez
 «Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del templo se abrirán de par en par.»
Aquello que llamamos “Dios” es infinito. Sin limitaciones. Si decimos Dios es “esto”, o que no es “aquello” lo estamos definiendo y, por consiguiente, limitándolo. Dios no puede ser definido por nosotros. La mente finita no puede contener el infinito. Equivaldría a tratar de introducir el mar en un bote. Sin embargo, nada impide llenar y vaciar el mismo bote tantas veces como se desee o tantas veces como sea necesario. Así, nosotros estudiamos a Dios, por partes. Cada parte nos va dejando un poco más de comprensión, al tiempo que vamos mejorando en calidad, ya que cuanto más se contempla el bien, tanto más mejora el ser.
Nuestro universo funciona sobre una base séptuple: siete aspectos de Dios (Amor, Vida, Verdad, Inteligencia, Unidad, Espíritu y Principio), siete principios universales, siete años en cada etapa del hombre, siete planetas alrededor del Sol, siete notas musicales, siete colores del espectro, siete días de la semana, siete meses de gestación antes de que un ser humano pueda sobrevivir al aire, y así sucesivamente. A medida que el hombre se va haciendo consciente, va descubriendo mayores dimensiones en todo.
Algunos de los principios universales como Generación, Polaridad, Ritmo y Vibración se han ido reconociendo y aplicando científicamente en ciertos estudios como la Biología, la Botánica, la Electricidad, la Música, etc., pero se ignoraba que podían funcionar en toda la creación.
Siempre han habido Maestros y Avatares, seres más avanzados que el resto de la humanidad, quienes han sabido todo lo relacionado con los principios. Hoy la gran masa humana ha adquirido la capacidad de comprender siete, y el conocimiento es accesible a todos.
Los siete principios son uno, actúan conjuntamente, en todo y siempre.

Principio de Mentalismo
«El TODO es Mente; el universo es mental.»
         El Principio de Mentalismo enuncia que todo es mente; que todo lo que nos rodea, todo lo que nos ocurre; lo que somos, vemos y sentimos es producto de nuestro estado mental. Si pensamos que somos gordos, bajitos y feos; seremos eso exactamente, pero si pensamos que somos delgados, esbeltos y bellos, nuestro cuerpo se amoldará a nuestro pensamiento. Es una Ley Divina, y las leyes Divinas jamás se doblegan por nada; son invariables.
        Es tan fácil como lo oyes. La mente va grabando como negativos de fotografías en el subconsciente todo lo que queramos. Si sólo hablamos de enfermedades, guerras y defectos; pensamos en ellas, le aplicamos sentimientos y las volvemos a pensar, no faltará mucho para que nuestro subconsciente se vea obligado a reflejar eso mismo en nuestro mundo y asuntos. Si, por el contrario, pensamos en cosas agradables y en el bien para nosotros y los demás, no tardará en manifestarse en nuestro mundo por igual.
        La forma de aplicar este maravilloso Principio es que cuando veamos algo negativo en nosotros o en otra persona, inmediatamente decretar mentalmente o audiblemente (como prefieras) la verdad oculta de esa situación, y la verdad es Salud, Vida, Felicidad, Provisión, Amor. Basta con hacer esto y no volver a pensar más en lo negativo para que la situación cambie a como la hemos decretado.
        Ya sabes que todo es mente y lo has comprobado y, te repito aquí: no aceptes nada que no puedas comprobar. Lo que parezca que no puedes saborear déjalo para más tarde.
        Los pensamientos son “cosas”. Son materia. Se manifiestan en lo exterior. Se convierten en sucesos, enfermedades, tropiezos o premios, desgracias o felicidades, dependiendo de si son negativos o positivos, y que nadie tiene la culpa de lo que a ti pueda ocurrirte en tu vida; sólo tú eres el productor de todo lo que te venga o te suceda. Todo depende del clima mental en que tú vives. Si estás constantemente malhumorado, no te extrañe que te traten mal. Si vives contento, risueño, feliz, optimista, no te extrañe que seas popular, amado, bienvenido en todas partes  que todo lo que te ocurra sea bueno.
        Tenemos libre albedrío de escoger el bien o el mal, lo negativo o lo positivo. ¡Hágase según tu palabra! Lo que tú esperas que suceda, lo que tú decretes, sucederá. Lo que niegues, no ocurrirá. Cuando cambias tu modo de pensar, se transforma la manifestación exterior. San Pablo lo expresó: “Somos transformados por la renovación de nuestras mentes”.
        Si alimentas ciertas ideas no tienes poder ni manera de cambiar las consecuencias. Éstas son las cosas que verás suceder en lo exterior. Cada condición y situación de tu vida es la encarnación de una creencia que tienes en el subconsciente. Está alojada allí y produciendo su igual en lo exterior.
        Tus verdaderas creencias es lo que ves manifestado. Pero hay una gran diferencia entre lo que tú verdaderamente crees, lo que tú crees que crees y lo que crees que debes creer. No es difícil distinguir entre estas tres cosas, porque como no verás suceder sino lo que tú realmente crees, puedes juzgar tú mismo.
        Has oído decir muchas veces que somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Eso significa que somos creadores como Él. Dios creó los universos con su mente. El mundo en que vivimos no es ni malo ni bueno. Todo se juzga a través del cristal con que lo veamos.
        Te lo voy a dar con el ejemplo siguiente: piensa en una lámpara. Imagínala con una bombilla de cien bujías. Ahora colócale una pantalla de color verde. La habitación y todos los objetos que en ella hay se han afectado. Todos tienen un tinte verdoso. Los colores limpios se han ensuciado. Los ojos se han ennegrecido. Todo se ha oscurecido. Ahora cambia esa pantalla y coloca una de color rojo. Todo se ha transformado. Los verdes se han ensuciado, los rojos se han avivado. Son los mismos objetos, pero vistos con otro par de ojos. Tú sabes que detrás de esa pantalla siempre está la bombilla blanca de cien bujías. Lo que estás viendo no es mentira. Está allí el color, pero es sólo una apariencia. El color verdadero es otro. Tú puedes quitar ese color en el momento que quieras. Exactamente ocurre en la vida. Cambia tu creencia, cambia la posición mental  que estás manteniendo y todo se transformará.
        ¿Y por qué no se ha sabido antes? ¿Por qué no lo enseñan las religiones ni las sectas, ni otras organizaciones ocultistas? Eso preguntan los discípulos de esta Nueva Enseñanza. Porque todas las demás organizaciones que buscan Verdad son los pasos que hemos ido dando en nuestra evolución. Esos pasos han ido apareciendo en la tierra a medida que los humanos podían soportarlos, comprenderlos, absorberlos. Todas las personas que están adheridas a esas sectas y religiones lo hacen porque aún las necesitan. Todas las que están estudiando la Nueva Enseñanza para la Era ya superaron las demás. Esta instrucción es la de los iluminados e Iniciados. Es la que estudiaban los sabios astrólogos, los llamados “Magos” Reyes que visitaron al Niño Jesús en Belén, los altos sacerdotes compañeros de Moisés; en fin, lo que instruía Hermes Trismegisto; lo cual jamás ha estado “oculto” sino para las mentes que aún no podían asimilarlo. Ya hoy la mayoría de la humanidad está lo suficientemente adulta para poder digerir las enseñanzas superiores que comienzan por la Psicología, Metafísica, Principios Herméticos y luego lo que iremos dando en su momento, en esta forma clara y sencilla.
Principio de Correspondencia
«Como arriba es abajo; como abajo es arriba.»
La primera frase de la Biblia dice: “En el principio creó Dios los Cielos y la Tierra. La Tierra empero estaba sin forma y vacía…”
“Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba” equivale a decir que en nuestro propio ambiente terreno y en todo lo que nos rodea podemos leer, descifrar, traducir cómo ocurren esas mismas cosas en otros planos. Que toda acción y toda condición tienen su analogía o su correspondencia en todos los demás planos de la existencia, siempre tomando en cuenta que, a medida que la vida se eleva, se van ampliando las experiencias y los poderes. Veámoslo.
Vamos a tomar un ejemplo terreno y, de acuerdo con el Principio de Correspondencia, vamos a deducir cómo es realmente ese “Dios” a quien nos instan a amar, a pesar de la imagen inconcebible de crueldad que de él han dado las enseñanzas.
¿Cuántas veces te has sentido inconforme, molesto, ante el “gran misterio” de que los seres humanos nacen en pecado original por una culpa de Adán y Eva? ¿Qué te ha soplado en el oído tu sentido común? No te has dicho acaso: “¿Pero qué tendré yo que ver con una pareja que existió –si es que existió- millares de siglos atrás, y hasta cuándo estaremos pagando la deuda?” ¿Y no has obligado a tu sentido común a callar por el simple hecho de que tus mayores te enseñaron a no analizar “los misterios divinos”, so pena de algún castigo terrible?
El sentido común, ése que alguien clasificó como “el más común de los sentidos”, es la expresión de la sabiduría divina en este nuestro plano humano. Si notas que algunos de los que te rodean carecen de sentido común puedes estar seguro de que, si no es retardo mental, ha sido tan frenada y reprimida su mente por los que le han rodeado, que no se atreve a confiar en su propio discernimiento y siempre sale a consultar la opinión ajena. ¿Qué manifiesta en su vida común? Confusión y disparates.
La Biblia dice que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios. ¿Qué hace un hombre corriente que va manejando su auto y se le atraviesa un niño? ¿No hace un esfuerzo sobrehumano, frenando con todo su cuerpo, sus sentidos y sus reflejos? ¿No olvida su propia vida, echando a un lado el auto para salvar la vida del niño? De acuerdo entonces con el gran misterio citado arriba, el hombre debería emular la insensible deidad que él conoce y, continuando glacialmente su camino, ¡pasar por encima del niño y dejarlo atropellado en medio de la calle!
Pues, si el hombre, que es apenas un átomo en la Creación, pone todos sus pobres recursos a favor de un niño extraño, el Dios infinito, Todopoderoso, nuestro Padre-Madre, cuya esencia ha formado a aquel hombre, tiene infinitos recursos para redimir, proteger y salvar a su infinita creación.
Esta es la forma de aplicar en la práctica este Principio. Estudiando la mónada se llega al Ángel, dijo Hermes.
No podemos juzgar ni apreciar exactamente cómo es una condición de vida superior a aquella que estamos viviendo. Un pobre piensa de un rico: “¿Cómo será de agradable el tenerlo todo?”. No lo está experimentando y no lo podrá apreciar totalmente hasta que se encuentre rico, aunque sí puede anticipar el agrado juzgando por lo que él mismo siente cuando logra satisfacciones, de acuerdo a su nivel económico.
Eso mismo ocurre entre planos o dimensiones. La hormiga vive en primera dimensión. La mente en ella no pasa de ser un instinto. No le es posible, pues, ni calcular siquiera la vida de un hombre. A esto he querido llegar para explicar el término “conciencia” que tanto usamos en Metafísica y cuando mencionamos la “conciencia espiritual” y la “conciencia material” y el “derecho de conciencia”, etc., es el estado de adelanto o de atraso. Es el estar consciente de algo, en pleno conocimiento de algo por el hecho de estar experimentándolo en carne propia o en mente propia.
Si la hormiga le fuere posible meditar sobre el hombre y si se le pudiera enseñar a aplicar el Principio de Correspondencia, habría que decirle aproximadamente: “Un hombre es un ser como tú, que fabrica su casa como tú, que busca alimento como tú, que tiene gobierno como tú y sus reglas de buen convivir como tú”. Nada de lo demás lo puede captar porque nada de lo demás ha entrado en su plano de conciencia.
En cada plano existen adelantados que ya están casi a punto de ascender al próximo plano de conciencia, y que ya vislumbran o presienten las condiciones superiores. Entre los animales hay perros, caballos, etc., de los cuales se dice: “Le falta poco para hablar”. Entre los hombres surge un Jesús, por ejemplo, que condesciende en regresar a un plano inferior con el propósito de enseñar a adelantar.
Nosotros estamos ya entre planos, viviendo y aprendiendo las condiciones del plano Mental, al cual nos estamos graduando. Se dice de nosotros que estamos desarrollando “la conciencia espiritual”, o sea, que nos estamos haciendo conscientes de cosas insospechadas por la gran mayoría que vive en “la conciencia material”.
Por esto, la gran mayoría rechaza la idea de que los platillos voladores puedan ser naves espaciales dirigidas por superhombres que vienen a escrutarnos, tal como nosotros nos detendríamos a escrutar a una pajarita en su nido empollando sus huevecitos. No nos quieren mal. Sólo nos curiosean. Como es abajo es arriba.
Principio de Vibración
«Nada está inmóvil, todo se mueve; todo vibra.»
Este es el tercer principio hermético. Empecemos por pensar en la hélice de un avión. Cuando está inmóvil vemos las astas; dos remos de madera fijos a un eje. De pronto se ponen en movimiento, van acelerando y al ratito ¡no vemos nada! Se vuelven transparentes. Esto es lo que ocurre con la alta frecuencia. Por esto mismo es por lo que no vemos a los espíritus desencarnados. Ellos viven aquí en medio de nosotros, pero en una frecuencia de vibración diferente a la de nuestros cuerpos de carne y hueso. En cambio, la aparente inmovilidad de una roca –que también se mueve en su propia frecuencia de vibración- se debe a que su rata vibratoria es excesivamente lenta.
El pensamiento positivo vibra a una frecuencia altísima. Sus colores son brillantes, claros, luminosos. El pensamiento negativo vibra lentamente y sus colores son opacos. Cuanto más negativos, tanto más sombríos y más bajo el “tono” de su sonido.
El pensamiento positivo, como la mente que está polarizada en plano positivo, no puede ser dominado por una vibración baja, a menos que haya algún concepto e idea negativa “agarrada” por alguna parte en el individuo. O a menos que el individuo permita que su pensamiento se vuelva negativo. Jesús dijo: “El dios de este mundo viene a mí y no encuentra nada en mí para asirse”. “El dios de este mundo” es el polo negativo que es lo que impera en la mayoría de las mentes. Así, el polo positivo, ya lo hemos establecido, es de alta vibración. El polo negativo, de baja vibración. Los sonidos bajos son de vibración lenta. Los sonidos altos, de alta vibración. Los colores brillantes de alta frecuencia.
Todo lo que es materia está siempre en movimiento circular. Girando en torno a algo más grande como los planetas giran alrededor del Sol. Éste es el patrón universal para todo lo material.
Los herméticos han enseñado siempre el movimiento vibratorio de la luz, el calor, el magnetismo, la cohesión, que es el principio de la atracción molecular que llamamos comúnmente “Amor”, lo mismo que ese gran misterio llamado “la gravitación” o “gravedad”.
Hoy todo el mundo conoce la relación entre el movimiento y el sonido, aunque aún no se ha estudiado en nuestro plano terreno, o sea, que aún nadie le considera de gran importancia. ¿Quién no ha percibido el zumbido de un abanico eléctrico girando a máxima velocidad? La rotación va produciendo diferentes sonidos musicales. Un avión que pasa emite un sonido musical del cual se desprenden varios otros tonos. Éstos se llaman “armónicos”, como es sabido por los músicos. Cuando se golpea una nota musical cualquiera, digamos en un piano, repercuten otras dos notas en octavas más altas. Los tonos que suenan son una tercera y una quinta nota del tono golpeado. Esta combinación armónica se llama “el acorde mayor” por lo general.
El oído humano no percibe los sonidos que pasan de cierta frecuencia. Cuando algo gira emitiendo un sonido que va en aumento de velocidad, pasada la frecuencia imperceptible para el humano se comienza a ver grados de color, empezando por el rojo oscuro. A medida que aumenta la velocidad, el color se va haciendo más brillante, luego pasa al naranja, luego al amarillo, de allí al verde, el azul, al añil y, al fin, al violeta. Si la velocidad aumenta se vuelve blanco, y de allí en adelante se suceden los rayos llamados “equis” (X), luego electricidad y, finalmente, magnetismo. Más adelante estaremos en planos mentales y espirituales. Einstein decía que mientras más estudiaba la electricidad, más cerca se encontraba del espíritu. Para los humanos estas cosas son aún inexplicables. Pertenecen a los planos sutiles donde residen nuestros cuerpos etérico, emocional, mental y espiritual.
Los estados de ánimo vibran y lanzan al espacio esas vibraciones en sonidos y colores. Todos los estados mentales se lanzan al exterior del cuerpo que los crea, van golpeando cuerpos afines como hacen los instrumentos musicales, y estas vibraciones afectan en bien o en mal a otras mentes, aumentando los estados emocionales y mentales que están a tono con ella. Por ejemplo, si alguien se encoleriza, lanza vibraciones de ira, las cuales son atraídas magnéticamente por otro que está también encolerizado, se aumentan unas a otras. El estado emocional va empeorando y se puede llegar hasta el crimen cuando las personas afectadas no tienen el hábito de controlarse.
Los pensamientos e ideas respecto a Dios, sobre los Maestros de Sabiduría, sobre el Yo Superior o sobre todo lo noble y puro tienen vibraciones altísimas. Éstas elevan cualquier vibración menor, pudiendo curar enfermedades, resolver problemas, etc.
Principio de Polaridad
«Todo es doble; todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes de grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades; todas las paradojas pueden reconciliarse.»
Este cuarto gran principio hermético encierra la verdad de que todas las cosas manifestadas tienen dos aspectos, dos polos, que son un par de opuestos con innumerables grados entre ambos extremos. Aquellas antiguas y eternas paradojas que han confundidos las mentes como: “Todo es y no es, al mismo tiempo” y “Los extremos se tocan”, quedan explicadas si se medita este principio.
La Ley de Polaridad explica que lo que existe entre cosas diametralmente opuestas es solamente cuestión de grados, y afirma que todo par de opuestos puede reconciliarse mediante la aplicación de esta Ley. Vamos a examinar este principio en los diferentes planos.
En el plano físico encontramos que el calor y el frío son de idéntica naturaleza, siendo la diferencia sólo cuestión de grados. El termómetro indica los grados de temperatura, siendo el polo inferior el llamado frío y el superior, calor. Entre estos dos hay muchos grados de calor y frío y, de esos grados, el superior es más caliente en relación con el inferior que es más frío. No hay  absolutamente un tipo fijo. Todo es cuestión de relación y grados. No hay ningún sitio en el termómetro en donde cese el calor y comience el frío. Absolutamente. Todo se reduce a vibraciones más o menos elevadas o bajas. Las propias palabras “elevado” y “bajo” que estamos usando no son más que dos polos de una misma cosa. Son relativos.
Así sucede igualmente con el Este y el Oeste. Si viajamos alrededor del mundo en dirección oriente, llegamos a un punto que se llama occidente. Marchamos lo suficiente para el Norte y pronto nos encontramos viajando hacia el Sur.
El mismo principio se manifiesta en la luz y la oscuridad, las que en resumen son la misma cosa. ¿Dónde termina la oscuridad? ¿Dónde empieza la luz? ¿Cuál es la diferencia entre grande y pequeño? ¿Cuál es duro y blando? ¿Entre blanco y negro? ¿Entre positivo y negativo? La escala musical es lo mismo. Partiendo de “si”, llegamos a encontrar el “si”.
El mismo principio opera en idéntica manera en plano mental. El amor y el odio son considerados como diametralmente opuestos e irreconciliables; pero si aplicamos el Principio de Polaridad encontramos que no existe ni un amor absoluto ni un odio absoluto diferentes uno de otro; los dos no son sino términos aplicados a los dos polos de una misma cosa. Empezando en cualquier punto de la escala encontramos más amor y menos odio si ascendemos por ella, o menos amor y más odio si descendemos. Hay muchos grados de amor y de odio, y existe también un punto medio donde el agrado y el desagrado se mezclan en tal forma que es imposible distinguirlos. El valor y el miedo quedan también bajo la misma regla. Los pares de opuestos existen en todo. Donde encontramos una cosa encontramos también su opuesto.
Esto último es lo que permite transmutar un estado mental en otro, siguiendo las líneas de polaridad. Las cosas diferentes no pueden transmutarse unas a otras, pero sí las de igual clase. Por ejemplo, el amor no puede transmutarse en Este u Oeste, pero sí puede tornarse en odio, e, igualmente el odio, cambiando su polaridad, puede tornarse en amor. El valor puede transmutarse en miedo y viceversa. Las cosas duras pueden tornarse en blandas, y así sucesivamente, efectuándose siempre la transmutación entre las cosas de la misma clase pero de grado diferente. Tratándose de un hombre cobarde, si se elevan sus vibraciones mentales a lo largo de la línea miedo-valor, se llenará de valentía y despreciará el peligro. Igualmente, lo perezoso puede hacerse activo y enérgico, polarizándose simplemente a lo largo de la línea pereza-diligencia.
Una vez entendido el Principio de Polaridad se ve inmediatamente que los cambios mentales que deseamos ver en nuestros enemigos, amigos, nuestros hijos, empleados, etc., son posibles aplicando la Ley. Es como producir un deslizamiento a lo largo de una escala, a saber, no se trata de transmutar una cosa en otra completamente diferente, sino de reducirla a un simple cambio de grado de la misma cosa. Los estados mentales pertenecen a innumerables clases, cada una de las cuales tiene su opuesto, y a lo largo de su propia línea es posible la transmutación.
El espíritu y la materia son polos de la misma cosa, siendo los estados intermedios, o planos, cuestión de grados vibratorios solamente. Estos dos polos, en todo lo que existe, se clasifican ellos mismos por su grado vibratorio, o sea, su frecuencia, en positivos y en negativos. Así, el amor es positivo, el odio es negativo. La fe es positiva, el miedo es negativo. La actividad es positiva con relación a la inercia. El color blanco es positivo contra el negro negativo. La verdad es positiva, la mentira negativa. La prosperidad es positiva, la carencia negativa. Los superior es positivo, lo inferior negativo. Debemos recordar que la tendencia de la naturaleza es en dirección a la actividad dominante del polo positivo.
Además del cambio de polo de nuestros propios estados mentales mediante el arte de la Polarización, el fenómeno de la influencia mental en sus múltiples fases demuestra que el principio puede extenderse hasta abarcar las influencias mentales; esto es, que los estados mentales pueden producirse por inducción de los demás. Es, pues, posible polarizar un ambiente, una situación. La mayoría de los resultados obtenidos mediante los tratamientos mentales se obtienen aplicando este Principio.
Nosotros, los estudiantes de Metafísica, jamás empleamos este Principio en otro sentido que el del bien, pues, como se verá más adelante en el Principio del Ritmo y el de Causa-Efecto, que son las leyes del bumerán, lo que hagamos hacia otros se nos devuelve en idéntica forma, tarde o temprano.
La práctica de este Principio nos permite comprender mejor nuestros propios estados mentales, así como los de los demás, y nos cerciora de que esos estados son puramente cuestión de grados, pudiendo elevar las vibraciones interiores a voluntad, cambiando la polaridad y haciéndonos dueños de esos grados en lugar de sus esclavos.
Esta ley nos permite ayudar a otros inteligentemente, polarizando situaciones. Por ejemplo: Ya tú sabes saludar, reconocer y despertar el Cristo en tus semejantes. Es simplemente recordando que el Yo Superior, el “YO SOY”, la Verdad del prójimo es Perfección. En el lenguaje de la Nueva Era se llama “El Concepto Inmaculado”. Cuanto más emplees esta práctica, tanto más se te olvidarán los defectos que hayas visto o que veías en los demás. Llegará el momento en que no te afectarán en lo más mínimo, porque te sentirás en perfecta seguridad de que ese prójimo y hermano sólo está manifestando una mentira que con sólo saberlo tú, elevas su rata vibratoria hacia el positivo, su Verdad.
Las frecuencias vibratorias de un metafísico entrenado a menudo logran transformar un ambiente en que él penetra, simplemente con su presencia. Sólo con la vista de sus ojos, de su sonrisa, de su paz y su alegría polariza los estados mentales. Con unas cuantas palabras positivas transmuta conceptos ajenos negativos imperantes en el ambiente, porque cambia el humor de los presentes, se llenan de esperanza donde antes estaban desesperanzados. En este sentido, el poder de Jesús era tan grande que curaba a los enfermos a su paso, y les decía: “No volváis a pecar”. El grado de realización que tenga el estudiante, el practicante, al reconocer el Concepto Inmaculado de los demás por encima o a pesar de la apariencia que estén manifestando, cura completamente o mejora la condición. Todo depende de su propia fe. (Recuerda que fe es conocimiento.)
El metafísico sabe que la enfermedad es una apariencia producida por una forma mental, creación del individuo. Es ignorancia y credulidad. Sabe que la Verdad eterna es VIDA. Sabe que se está manifestando una enfermedad porque aquel hermano está creyendo realmente en la forma mental que él ha creado.
Al polo positivo pertenece la sonrisa; al negativo, el ceño fruncido. Si quieres cambiar de polo en plena manifestación negativa, sonríe, declara el bien presente en la manifestación, bendícelo y agrega: “Y lo quiero ver”. Eso es todo. Verás transmutarse lo negro en blanco, lo triste en alegre, el mal en bien. Pruébalo. Polariza todas las situaciones que se te presenten, todos los ambientes donde penetres, todos los seres que hablan contigo y los oirás exclamar: “¡Pero qué bien me siento!”. Polariza a tus hijos, tus amigos, tus empleados, tus alumnos, y así serás lo que llamó Jesús “La sal de la Tierra”.
Principio del Ritmo
«Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento a la izquierda; el ritmo es la compensación.»
Este principio encierra la verdad de que todo se manifiesta en un determinado movimiento de ida y vuelta; en todo se manifiesta una oscilación media, un flujo y un reflujo, un movimiento semejante al del péndulo de uno a otro polo, según el principio de Polaridad, con el cual el Ritmo se manifiesta entre los dos polos de todo. Esto se manifiesta entre los dos polos de todo. Esto no significa que la oscilación rítmica vaya hasta los extremos de cada polo, pues esto sucede muy rara vez; es muy difícil establecer los opuestos polares extremos en la mayoría de los casos. Pero la oscilación se efectúa hacia un polo primero y después hacia el otro polo. Siempre hay una oscilación, un avance y un retroceso, una elevación o una caída manifestándose en todas las cosas y fenómenos del universo.
Esta ley rige para todo: soles, mundos, mentes, energía, espíritu, materia, animales, vegetales, etc. Lo vemos en la historia de la vida, en todas las cosas, en la elevación y caída de las naciones, es decir, que en todo los Planos este principio está en función. En el Plano Espiritual, por ejemplo, siempre hay una emanación seguida de una absorción. Nosotros, emanados de Dios, nacemos (descendemos a la conciencia material) y luego morimos (somos absorbidos a conciencia espiritual). Éste es nuestro Gran Ritmo. Es una evolución rítmica ascendente, en nuestro nacer y morir. Es la respiración y la aspiración de Brahma, según dicen los brahmines. Los universos se crean, alcanzan el punto más bajo de materialidad y, entonces, comienza la oscilación de vuelta. Los soles nacen, llegan a la cumbre de su poder, y empieza el proceso de retrogresión y después de Eones de tiempo se convierten en grandes masas de material inerte, esperando otro impulso que los lleve a otro nuevo ciclo de vida solar. Éstos son los grandes ritmos, pero el principio lo vemos en todo. Así, en los grandes movimientos filosóficos, creados de cualquier clase; gobiernos, políticos de turno; nacen, crecen, llegan a la madurez, decaen, mueren; sólo para renacer de nuevo. Todo se repite una y otra vez, igual el pulso, que es el ritmo más pequeño que nosotros podemos ver o sentir; el día y la noche, las estaciones, nada está en reposo. Todo tiene su propio ritmo. También lo vemos en todas las fases de la actividad humana. Las mareas de la vida fluyen y refluyen de acuerdo con la ley, y así vemos suceder nuestros estados de ánimo fluctuantes, nuestros sentimientos, nuestros estados mentales. Vemos que empezamos algo con gran entusiasmo que no sabemos cuándo ni por qué decae, y luego vuelve, y así nos va manejando este principio porque él, como toda ley, es inmutable. Siempre se cumple; pero al estudiarlo y conocerlo, y saber que él siempre está en función, se aprende a usar igual que lo hacemos con la ley de Mentalismo, la de Causa y Efecto o la de Polaridad. Es decir, que estas leyes no son buenas ni malas. Simplemente garantizan el funcionamiento armónico del universo, y es nuestro conocimiento y uso de ellas lo que las hace buenas o malas para cada quien. En este caso, por ejemplo, sabemos que no se puede anular el principio del Ritmo, pero tampoco podemos permitir, una vez conocido, que juegue con nosotros y nos lleve de allá para acá, igual que una brizna de paja, sino que aprendemos a eludir sus efectos hasta cierto grado. Grado que depende del dominio que se tenga de dicho principio.
Aprendemos a usarlo una vez de ser usados por él. Aprendemos a polarizarnos en el punto donde deseamos quedarnos y nos elevamos por encima de la oscilación pendular. Todo el que ha adquirido cierto grado de dominio sobre sí mismo ejecuta esto hasta cierto punto, consciente o inconsciente. El maestro lo efectúa conscientemente y, por el dominio de la ley, alcanza un grado de equilibrio, estabilidad y firmeza mental casi imposibles de concebir por la mayoría que va y viene en un continuo movimiento ondulatorio, siempre impulsada por su propio ritmo. Sabemos que hay dos planos de manifestaciones de los fenómenos mentales, o sea, dos planos de conciencia: uno superior y otro inferior. Entonces si nos elevamos al plano superior escapamos a la oscilación pendular y sólo se manifiesta en el plano inferior. En otras palabras, la oscilación del péndulo se produce en el plano inconsciente y nuestra conciencia no queda por lo tanto afectada. A esto lo llamamos Neutralización. Su operación consiste en elevar el YO sobre las vibraciones del plano inconsciente de la actividad mental, de manera que la oscilación negativa del péndulo no se manifieste en la conciencia y no quede uno afectado por ella. Es lo mismo que levantarse por encima de una cosa y permitir que pase por debajo. El que conoce y practica la Ley se polariza a sí mismo en el polo requerido y por un procedimiento semejante a rehusar o negar participar en la oscilación retrógrada, permanece en su posición y permite al péndulo oscilar hacia atrás en plano inconsciente.
Principio de Causa y Efecto
«Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no conocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.»
La mente es un motor. Los pensamientos son fuerza o energía que genera la mente. Esta energía sale de nuestra mente en vibraciones, en ondas que, por obra y gracia de la ley del Ritmo, regresa a nosotros trayéndonos el futuro que hemos recogido. El futuro es análogo a lo que hemos sembrado, es decir, que si haces un bien a alguien o si hablas bien de alguien, esas palabras o ese acto bueno sale en vibraciones de color. Ese color atrae las vibraciones de su mismo color y te regresan aumentando el bien que hiciste. Te ocurren cosas bellas, cosas milagrosas y dices: "¡Qué casualidad, mira lo que sucedió hoy por la mañana, qué maravilla!"
No existen casualidades porque no existe la ley de la casualidad. No hay sino leyes exactas llamadas Principios, porque son inmutables. El principio de Polaridad fija lo que haces y dices en uno de los dos polos, positivo o negativo. Es decir, que lo que piensas, dices o haces, es positivo o negativo. No existe un tercer polo.
Si piensas o hablas mal de alguien, es negativo. Lo has sembrado en polo negativo, sale de color gris o negro, dependiendo de la cantidad de maldad que contiene, recoge en su camino cantidad de energía del mismo color y te regresa aumentando en fuerza. Te ocurre un choque, un accidente, siempre será algo desagradable. Allí tienes, pues, la explicación de lo que te ocurre. Si criticas, serás dañado o algo tuyo sufrirá un daño; si eres injusto, duro, esa injusticia te devuelve igualmente esa dureza. Esas causas que siembras tienen que dar su fruto en efectos, antes de que quedes liberado. Si siembras discordias, tienes que recoger discordias; si siembras bondad, amor, ayuda, tienes que recoger bondad, amor, ayuda. Lo que siembres, sea constructivo o destructivo, lo verás devolverse. ¿Cómo puede la gente seguir creyendo que puede impunemente ser crueles, calumniadores, malhumorados, violentos, mezquinos y esperar tener salud, amor, fortuna, felicidad, es decir, todas las cosas buenas de la vida, si sólo siembran las cosas malas? El mundo entero se lo pasa enviando odio, egoísmo, discusiones, pleitos... y recogen la cosecha en confusión, caos, guerras y molestias de todas clases.
No siempre se puede devolver la cosecha inmediatamente. El planeta Tierra tiene una cantidad enorme de deudas acumuladas, de todo el mundo, y se desahoga por donde puede, en tempestades, ciclones, terremotos, desastres marinos, derrumbes, inundaciones, erupciones volcánicas, etc. Muchas veces las personas a quienes hemos dañado en alguna forma se mueren antes de que se haya podido saldar la cuenta con ellas, y TIENE que haber una oportunidad para saldarla en el futuro, porque DIOS ES INIFINITA MISERICORDIA y no deja a un hijo suyo en eterno castigo sin darle oportunidad de saldar sus deudas. Por eso Dios ha instituido la reencarnación; para dar la oportunidad de pagar las deudas, y ... para dar también la oportunidad de cobrar el bien carnal y material que hayamos merecido y que no se puede cobrar en un plano invisible e inmaterial. No sería justo que nos quedáramos sin el premio a nuestros esfuerzos y bondades. No se puede quedar uno allá eternamente si se tienen cosas pendientes aquí. Y se debe recordar que el lema de estos estudios es "Conservo y mantengo mi mente amplia". Ustedes oyen, meditan y resuelven creer lo que les parece justo, lógico, razonable, de sentido común. Lo que no pueden tragar o aceptar, déjenlo para más adelante. Algunas cosas son tan nuevas para ustedes que se les hará difícil aceptarlas de repente, por eso les recomiendo que lo piensen con la mente amplia, abierta, sin cerrarle la puerta de inmediato. Les advierto desde ahora que las células del cerebro se van despertando poco a poco. Si una recibe una idea nueva, hay células dormidas que aún no han vibrado y que esta nueva idea las despierta. Cuando te acabas de despertar no sabes aún muy bien lo que se te está diciendo. Al cabo de un rato, después de haberte duchado o desayunado, entonces puedes absorber lo que se dice, ¿verdad? Recuerda, pues, la ley de Correspondencia: "Como es arriba es abajo". Lo mismo ocurre con las células que se acaban de despertar: la ley es igual para todo. Ya ustedes comienzan a ver que aquello tan raro y tan misterioso que llaman la reencarnación, tiene su razón de ser, basado en la armonía y en la misericordia divina, y que no es una cosa estrafalaria y loca. Hay que conservar la mente amplia porque todo tiene una explicación.
La reencarnación es una Verdad y es la única explicación lógica de la aparente injusticia que ves. Cuando observas personas espléndidas, constructivas, pasando situaciones difíciles, mientras que otras llamadas "malas" parecen estar gozando de todas las cosas buenas de la vida, puedes estar segura de que no hay ningún error ni injusticia. ¿Crees en Dios? ¿Crees que es bueno y justo? Entonces, ¿cómo vas a creer que es injusto? Cada persona está encontrándose con efectos de causas previas que ha ocasionado alguna vez en alguna parte en el pasado y de lo cual no tiene recuerdo. Si estas personas que tienen deudas kármicas desean en su interior hacer servicio a los otros individuos, para balancear, equilibrar y borrar los malos sentimientos, oigan bien, quedan libres de esta deuda. Pero si no pueden lograr estos sentimientos y buenos deseos, la vida los reunirá de nuevo tantas veces como sea necesario, hasta que se cumpla, y cada vez en asociación más cercana (a veces llega a nacer madre e hijo) porque la Ley del Amor es así. Trata de disolver enemistad con amor. Cuando entre dos personas existe una atracción de amor y armonía, es seguro que estuvieron en contacto y asociación armoniosa en vidas anteriores, y pueden expandir esta cualidad tan necesitada en el mundo. Cuando noten un sentimiento de resistencia contra alguien, es que las sensaciones recuerdan una asociación discordante o desagradable.
Es muy confortante saber que el perdón de Dios, por el mal uso de su energía, siempre está a la mano para aquellos que lo desean realmente. Aquel "Fuego Eterno" y "Castigo Eterno" que inventaron las religiones de la era pasada para controlar al mundo a través del temor, la superstición y la obediencia ciega, no es verdad. Cualesquiera que sean las causas, el pecado, la imperfección, la impureza, el error que hayan sido cometidos, hay una manera consciente de transmutar esos errores. ¿Sabes lo que quiere decir transmutar? Disolver, borrar completamente y sin costo alguno.
Cuando los humanos se dan cuenta de que ellos mismos son los causantes de todos sus males y de todas sus calamidades, de todas las limitaciones en su mundo, de pronto desean arreglar las cosas, sinceramente. Ese deseo es el que cuenta y es necesario que sepan que toda clase de asistencia les es dada. Hasta que llega ese momento, el hombre o la mujer se ponen en rebelión contra las circunstancias y hasta contra Dios, o se someten a las condiciones creyendo que son la voluntad de Dios, y, por supuesto, esto es mentira. ¡ES IMPORTANTÍSIMO QUE RECUERDES ESTO EN TODO MOMENTO!
Cuando el estudiante se da cuenta de que lo fabricado por su mente es tan importante que rige su destino y hasta el destino de los demás; cuando se percata de que todos sus decretos se manifiestan y que nadie, absolutamente nadie sino él mismo, puede ser culpado por lo que a él le ocurre, se llena de pánico y hace lo de siempre: buscar a quien culpar, a quien soltarle el castigo. ¿Qué ocurre? Que se le suelta el cuerpo, a la materia, achacándole toda la responsabilidad y procede a castigarla de la forma más inmisericorde. ¿Cómo? No me lo van a creer..., con todas las antiguas flagelaciones y torturas a que se sometían los "santos y mártires", porque eso lo tiene archivado el subconsciente desde épocas remotas del cristianismo. Claro está que nadie toma un látigo en la mano. Ya eso no se estila. Pero sí procede a torturarse mentalmente. Procede a vigilarse como un policía y a decirse: "¿No ves? ¡Ya caíste otra vez! ¡Ya lo volviste a hacer! ¡Ya vas a volver a sufrir las mismas consecuencias!"
Por supuesto, como esto es un decreto, ¡vuelven a ocurrir las mismas consecuencias! No solamente, sino que se le ha ofrecido un poder de "carta blanca" a una forma mental de culpabilidad, fabricada especialmente para que continúe torturándose a cada desliz y que no nos deje adelantar. Cada vez que te encuentres castigándote, regañándote, con las resultantes torturas, recuerda que basta con SABER que hemos "pecado" (para usar la frase católica a que estás acostumbrado). SABERLO quiere decir que ya estás consciente del Bien y del Mal. Ya sólo es cuestión de tiempo, no mucho tiempo, para que tu subconsciente te ataje antes de cometer el mismo pecado de nuevo. Es el Principio de la Confesión. "Pecado confesado es medio perdonado", pues la confesión católica no ha tenido sino un sólo propósito: el de hacernos conscientes de cuándo hemos cometido una infracción. El perdón del sacerdote es nominal. El que realmente perdona es el Cristo Interior. El que nos dirige es Él. Todo lo que tienes que hacer es decirte y repetirte mentalmente: "Mi Yo Superior, que es el Cristo Perfecto en mí, es el encargado de irme conduciendo sin torturas hasta mi Ascensión". Y una vez que hayas realizado, meditado y comprendido esto, ya no vuelvas a "pecar" voluntariamente, y se te abren las primeras puertas del cielo, ya que todo esto comprueba que has puesto toda tu buena voluntad, y el Maestro más grande de todos los tiempos, Jesús, lo dijo: "Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
Principio de Generación
«La Generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.»
Como los principios anteriores, este principio está siempre en acción. Nada puede existir sin el Principio de Generación, o sea, sin su padre y su madre. Todo, absolutamente todo, tiene padre y madre, o su base femenina y su base masculina. No es, como comúnmente se cree, que la base sea el sexo. Esta palabra, "sexo", no se aplica sino a las diferencias físicas que existen entre el macho y la hembra, en un pequeñísimo sector del plano físico. Piénsenlo y recuérdenlo: sexo es la diferencia que existe exteriormente entre el macho y la hembra en el gran plano físico. O sea, que el sexo NO ES el Principio de Generación. Es simplemente la presencia del Masculino y el Femenino en toda creación. ¿Comprendes bien?
En ese sector del plano físico, el principio se reconoce, se manifiesta o se deja ver por la diferencia de los sexos. En los planos más elevados, el principio toma formas elevadas, pero cada ser contiene en sí mismo los dos elementos de ese principio.
El mundo ha atravesado miles de conjeturas sobre la verdad, que luego se convierten en teorías, enseñanzas, sectas, organizaciones, cultos, religiones. Todo lo que oigas decir de sectas que practican enseñanzas perniciosas no es otra cosa que una prostitución del Gran Principio Natural de Generación. Todo eso es anticuado, caído en desuso. La Verdad siempre es sencilla y natural. Para el puro, todas las cosas son puras. Para el ruin, todo es ruin.
La palabra "género" significa "crear", "concebir", "producir". En tanto que la palabra "sexo" se limita a la vida orgánica.
La Ciencia no ha aceptado todavía este principio como una cosa universal, ni lo podrá concebir siquiera porque la Ciencia está situada en el campo opuesto. El que está montado sobre un caballo no le ve las patas que lo hacen marchar. Hasta que no se baje y se sitúe objetivamente no podrá ver marchar a esas patas. Así, la Ciencia, como la Religión, no saben que la una es representativa del Padre y que la otra es representativa de la Madre. La ciencia es la prueba de que existe el Padre, o sea, la Inteligencia. La Religión es la prueba de que existe la Madre, o sea, el Amor. Dios es Amor e Inteligencia, Madre y Padre, Negativo y Positivo. Éstos son los dos Aspectos del Creador.
¡Es absurdo y ridículo que la Ciencia y la Religión continúen en  plan de enemigos, el Padre contra la Madre y viceversa! La Ciencia se burla de la Religión y ésta censura, critica y vitupera a la Ciencia. En esta Era de Oro, Era de Saint Germain, se están descubriendo la una a la otra, sin darse cuenta exacta aún. La Metafísica reúne y explica esta verdad. Nuestro gran Maestro Emmet Fox llamó esta enseñanza "La Oración Científica".
Hay que hacer una aclaración muy importante, y es que una cosa es la Religión y otra es la "Iglesia", y es que la mayoría de los humanos no conocen la diferencia y confunden una cosa con la otra, nombrando, algunas veces, a la Religión y, otras, a la Iglesia como si los dos términos fueran uno. La Religión es el conjunto de Verdades basadas en el Amor Universal, en la Caridad, en los sentimientos filiales y fraternales, en la práctica que encierra el "Amaos los unos a los otros" y en el "Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo".
La palabra Religión significa algo que está doblemente ligado, o sea, "re-ligado", unido por conexión, y eso es absolutamente todo. Tampoco necesita algo más, ya que esa cohesión la logra el Amor. Ya, anteriormente, hemos dicho que la Ley de Atracción, Adhesión y Cohesión es el nombre que la Inteligencia (Ciencia - Padre) le da al Amor. "Amor" es el término que el corazón (Madre) le da a la ley que atrae, une y adhiere con tal potencia que nada puede separar. Todo lo que de allí se desprende (fervor, devoción, caridad, etc.) son cosas típicas de la Madre. El papel que desempeña la madre en una familia, "religando" y entrelazando a todos sus hijos por medio de su amor, sus cuidos, sus enseñanzas, su devoción; la atracción que ejerce sobre toda la familia esa vibración, que aún después de muerta sigue ejerciendo su influencia invisible, recordándole a todos que son hermanos ligados por un mismo padre y "religados" por una misma madre, eso es la Religión.
La "Iglesia" es un organismo o una organización humana creada por los hombres. El término viene de Ecclesia, palabra latina que significa "reunió", o sea, conjunto de cosas dispersadas. Lleva el objeto de reunirse para orar, practicar obras piadosas, enseñar, etc. Pero después de fundada la primera Ecclesia, pronto degeneró en u instrumento de amenazas, castigos, dogmas, reglas, indulgencias y permisos especiales, todo para obligar a una lealtad hacia ELLA. No hacia la Religión, entiéndase, sino hacia las leyes que Ecclesia impuso. Leyes y obligaciones físicas y corporales, limitaciones, ritos y observaciones obligatorias, todas catalogadas por los escribas ordenados por esas Ecclesias, especialmente parafraseadas para confundir los términos "Ecclesia" y "Religión" en las mentes ingenuas de los tiempos cristianos primitivos.
¿Comprendes ahora la diferencia entre Iglesia y Religión? Son muy pocos los que aman u conjunto de reglas duras e inflexibles que se basan en el temor y la amenaza. Aún los que aparentan ser más adictos a la Ecclesia, están sólo aparentándolo de labios afuera, sintiéndose amenazados; pero en sus vidas privadísimas, sobre todo en sus ideas y sentimientos, actúan en forma totalmente opuesta.
La Ciencia, en cambio, actúa con toda la libertad que le conviene. Ella es masculina a pesar de que le llaman Ella. Está basada en el intelecto terrenal, y como no siente (porque el sentimiento es una cosa y la inteligencia es otra, como ya lo hicimos ver), nadie la cohíbe, ni la obliga, ni le pone trabas ni leyes, ni reglas, ni castigos. Lo único que se le ha impuesto es que no mate al ser humano, y ella trata de salvarlo a toda costa, aunque sí se le permite matar a los animales, cosa tan reprensible, ya que éstos pertenecen a la evolución llamada "Elementales", que son nuestros hermanos, ¡con los mismos derechos a vivir que nosotros!
La Ciencia, desprovista de sentimiento, ha tasajeado cuerpos en busca de eso que ella oye nombrar "el alma", y no encontrándola en la materia de carne y hueso, niega su existencia y se va de bruces negando la existencia de Dios.
El alma, en términos generales, es el conjunto de cuerpos o vehículos inferiores, sutiles, en los cuales radican los sentidos, los sentimientos, las emociones, y, demás está decir que, si se trabaja en un cuerpo muerto del cual se ha separado el alma, no es posible encontrar huellas de ese sentimiento ni esos sentidos llamados "el alma". Lo que imparte goce o sufrimiento al cuerpo es el alma. Cuando el cuerpo está vivo, el cirujano lo duerme para que no sufra, pero él ignora que lo que sufre es el alma.
Sin embargo, ya la Ciencia está descubriendo cosas que le hacen pensar. Pensar en otro aspecto del asunto, se entiende. ¡Primero encontró que el átomo no es el fin de la materia! El átomo, ese patrón establecido de la familia humana, no es el diseño más pequeñito en existencia. Todavía se puede subdividir en multitud de corpúsculos hermanos, hijitos, etcétera, repitiéndose el patrón establecido hasta el infinito. ¡Claro! "Como es arriba es abajo" y viceversa, ¿no dice así el Principio de Correspondencia?
Siempre encontramos a la madre con sus hijitos girando en contorno. Y, ya que "Como es abajo es también arriba", vamos ampliando el diseño hasta encontrarnos casi al nivel de nuestros ojos, que el eterno patrón lo tenemos siempre a la vista en el Sol, con sus planetas girando en contorno, tal como el diseño del átomo.
La Ciencia, un poco confusa con tantas evidencias del Polo Femenino y el Polo Masculino, primero tanteó poniéndole nombres distintos a esas manifestaciones. Primeramente llamó Polo Negativo al Femenino y Polo Positivo al Masculino. ¡Pero andando el tiempo, se encontró que no hay nada más opuesto al negativo debilucho que ese femenino que genera precisamente formas y energías nuevas! Luego emplearon el término "cátodo" en lugar de negativo, pero resulta ahora que el cátodo es el generador de un torbellino de corpúsculos, electrones y fenómenos que han desbaratado todas las teorías aceptadas. El tal cátodo, pues, es el Principio Madre de los fenómenos eléctricos y de las tan sutiles formas de materia que la Ciencia se la pasa encontrando. Más y más se está llamando al cátodo "Polo Femenino", ¡lo cual es mucho más simpático que la otra alternativa de que "los corpúsculos creadores están cargados de energía negativa"!


Festival Anual de Asala, Luna Llena de Tauro


Decretos del Señor Miguel y la Señora Astrea para los que desencarnan


Año 2016
Pensamiento Forma, Tema, Espíritu Envolvente y Padrinos



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Pensamiento Forma, Tema, Espíritu Envolvente y Padrinos


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Pensamiento Forma, Tema, Espíritu Envolvente y Padrinos


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